• María Gloria Flores Peñailillo

CRISIS CLIMATICA EN EL CONTEXTO DE LA HISTORIA AMBIENTAL.

Por: MARÍA GLORIA FLORES PEÑAILILLO



En los últimos días algunos de los países más poderosos de Europa se vieron enfrentados al caos cuando, ríos turbulentos se desbordaron en Alemania, Bélgica y Holanda, sumergiendo pueblos y llevándose todo a su paso, conmocionando con ello a Europa y al mundo a causa de la súbita gran destrucción.


Los medios de comunicación internacionales destacan que, en el noroeste de EEUU, conocido por su clima fresco y nublado, cientos de personas murieron por el calor, Moscú experimentó temperaturas históricas no registradas. Una aldea de Canadá fue arrasada por un incendio forestal, mientras las Montañas Rocosas esperaban otra ola de calor, en tanto los incendios forestales se propagaban por 12 estados en el oeste de EEUU. En China hace unas semanas el torrente de lluvia inundó calles, estaciones de metro, edificios, donde cientos y miles de personas quedaron atrapadas. Estas súbitas tragedias provocadas por desastres climáticos desmedidos han sensibilizado sobre dos hechos esenciales de la ciencia y la historia: el mundo en su conjunto no está preparado para frenar el cambio climático ni para vivir con él. Prueba de ello son las inéditas tormentas de nieve en al menos 11 ciudades de Brasil, la reciente ola de calor en el Mediterráneo, 47,1°C en Grecia y Turquía acompañada de grandes incendios, la recurrencia de inundaciones en China con trágicos resultados en la provincia de Henan donde “lluvias bomba”, precipitaron con una intensidad desconocida en cortos períodos, desbordando ríos y arrasando poblados, de ahí su mortífera destrucción, ya que los equipos de salvataje de dichos países avanzados no están diseñados para combatir tales estragos en tan breve tiempo. Al respecto, expresó Friederike Otto, física de la Universidad de Oxford que estudia los vínculos entre el clima extremo y el cambio climático, “La idea de que posiblemente puedas morir por el clima es totalmente ajena”, “Ni siquiera nos damos cuenta de que la adaptación es algo que tenemos que hacer ahora mismo. Tenemos que salvar la vida de las personas”.


Ante esta seguidilla de acontecimientos cabe preguntarnos: ¿Que está ocurriendo de manera tan abrupta en nuestro planeta? La verdad es que en la medida que aumenta la temperatura media, se incrementa la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. Desde hace años, los avances científicos han señalado el grado en que el cambio climático es responsable de eventos específicos, como la sorprendente ola de calor de finales de junio al noroeste de EEUU. La ferocidad de los recurrentes desastres, coincidentemente ocurren justo antes de las conversaciones globales en Glasgow, Escocia, donde tendrá lugar en noviembre de 2021 el 26º período de sesiones de la Conferencia de las Partes (CP 26) en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) cuando las N.U. liderarán las negociaciones climáticas para llegar a un acuerdo sobre la lucha contra el cambio climático.


Hasta ahora, el mundo tiene un menguado historial de cooperación entre las principales economías mundiales al respecto.


¿Que nos condujo como humanidad por este despeñadero arrastrando junto con nosotros la extinción de otras formas de vida, todos víctimas de la ambición sin medida de los dueños del mundo, que no quieren ver que al final también ellos están incluidos en la hecatombe?

“Los fenómenos meteorológicos extremos en los países en desarrollo [subdesarrollados] a menudo causan una gran cantidad de muertes y destrucción, pero son vistos como nuestra responsabilidad, no como algo agravado por más de cien años de gases de efecto invernadero expulsados por los países industrializados”, dijo Ulka Kelkar, directora ambiental de la oficina en India del Instituto de Recursos Mundiales. Estos desastres cada vez más intensos que ahora golpean a los países más ricos, dijo, muestran que los países en vías de desarrollo [subdesarrollados] que buscan la ayuda del mundo para luchar contra el cambio climático “no han estado pidiendo ayuda por nada”. De hecho, desde que se negoció el Acuerdo de París de 2015 con el objetivo de evitar los peores efectos del cambio climático, las emisiones globales han continuado aumentado en más de 1°C. lo que estrecha la ruta para mantener el aumento por debajo del umbral de 1,5°C, en relación a las emisiones de 1880, según el Acuerdo celebrado.


China es el mayor emisor del mundo en la actualidad. Los países subdesarrollados por su propia condición contaminan menos. Gracias a las Cumbres Climáticas que han venido desarrollando la ONU a partir de 1949, ciertos países del primer mundo han intentado disminuir las emisiones en los últimos años, pero no al ritmo necesario para limitar el aumento de la temperatura global que nos conduce inevitablemente al desastre planetario.

Un alcance sobre los costos compartidos entre países desarrollados y en desarrollo [subdesarrollados] provino de Mohamed Nasheed, de Maldivas, “Aunque no todos se ven afectados por igual, este trágico evento es un recordatorio de que, en la emergencia climática, nadie está a salvo, ya sea que viva en una pequeña nación insular como la mía o en un Estado desarrollado de Europa occidental”, dijo Nasheed en nombre de un grupo de países autodenominados el Foro de Vulnerabilidad Climática.


Ante todo lo señalado la historia ambiental tendría mucho que decir ya que, una de sus tendencias es identificar desde los orígenes de la humanidad hasta el presente las crecientes modificaciones resultantes de la interacción sociedad-naturaleza, es decir el papel de la naturaleza en la vida humana. Uno de los principales contribuyentes a su surgimiento fue Fernand Braudel (1902-1985), al rebelarse contra la historiografía tradicional que colocaba al ambiente simplemente como el telón de fondo en el cual tenían lugar los acontecimientos históricos. Con su Tesis de doctorado “El Meditérraneo,” Braudel abrió una brecha en el binomio historia-naturaleza que existía hasta entonces. Sin embargo fue solo a partir de la década de los 70, con el surgimiento de los movimientos ecologistas, quienes al introducir el concepto de Ecosistema, lograron poner sobre el tapete y consolidar la Ecología como campo científico; renovándose el interés de fundar una nueva disciplina que estudie las relaciones humano-ambiente a través del tiempo, denominándola “Historia Ambiental”, la cual como disciplina reciente se ha caracterizado por, el grado de dispersión de quienes se dedican a su estudio, por los interrogantes que aún existen respecto a la definición de su área de trabajo y por su relación con las variadas disciplinas que componen el medio ambiente.


No obstante lo anterior, inmersa en la concatenación de sus componentes, tiene al menos tres vertientes, una dedicada al estudio de la existencia simultánea de una historia ambiental material, enfocada a los cambios en los ambientes físicos y biológicos dada la forma en la que éstos afectan a las sociedades y sus relaciones con el ambiente natural, por ejemplo las interacciones de comunidades indígenas y el entorno previo a la llegada de colonizadores, los cambios que la colonización introdujo en ellas, situación extrapolable a variadas intervenciones por el estilo; la segunda estudia las percepciones sociales sobre la naturaleza y cómo éstas revelan rasgos característicos de las sociedades que la han intervenido; La tercera analiza los cambios políticos, legislativos e institucionales en relación con diferentes formas en que los individuos consideran el ambiente, incluyendo su protección y conservación. Todas ellas, imbricadas entre sí nos proporcionan un contexto de estudio , análisis y acción, cuando hoy más que nunca el cambio climático se sitúa como el foco del debate político ,académico, científico, económico, social y cotidiano en todos los lugares del planeta en razón de las múltiples resultantes de las interacciones que los seres humanos han venido desarrollando en desmedro del necesario equilibrio de las delicadas condiciones ambientales que a través de miles de años llegaron a posibilitar la vida en nuestro planeta tierra. La historia ambiental como nueva disciplina, tiene a lo largo de su desarrollo un rol preponderante para que la especie humana, a través de los tiempos, conozca el devenir de la humanidad en el actual contexto ambiental


Desde el punto de vista de los procesos civilizatorios, en principio su relación con la naturaleza fue recíproca y de mutua transformación en las diversas culturas, representada en una concepción integradora y unificadora que en lugar de establecer jerarquías, instaura lazos de continuidad y reciprocidad entre lo viviente y lo inerte, como elementos conformadores de una cultura, donde todo se re-crea y se re-nueva, donde el ser humano integra el sistema natural y tiene una relación armónica con él. Luego viene un proceso caracterizado por la domesticación de la naturaleza, por la propiedad y el dominio de la especie humana sobre esta, con la agricultura se formaron poblados permanentes, especialización y división del trabajo, avances tecnológicos, herramientas, mejores viviendas, transportes de materiales vitales. Transitando después a un proceso en que la naturaleza se concibe como objeto de transformación, de materia prima, que incursiona en las leyes del mercado, radicalizando la relación en la industrialización y el crecimiento económico, facultándose al ser humano, desde un enfoque eurocéntrico, a usar y abusar de la naturaleza, aprovechando sus recursos sin límite alguno. El siguiente proceso contempla una relación que se mueve entre la industrialización y la occidentalización de la economía, consolidándose la globalización como modelo donde la naturaleza es vista como un factor de producción en relación con el desarrollo económico y el progreso material bajo la cultura del dominio, la explotación y el consumo. Un último proceso civilizatorio contempla la naturaleza como sujeto de derechos, en la que se resignifica como ser vivo y sustenta el derecho de la naturaleza a través de los principios de relacionalidad, correspondencia, complementariedad y reciprocidad.


Dada la crisis climática que tiene convulsionado el planeta, cabe mencionar con plena validez los derechos de tercera generación que afectan a toda una colectividad, estos son los Derechos de los Pueblos o de Solidaridad, que surgen a partir de la segunda mitad del siglo XX y se refieren a los derechos colectivos de las personas o de la sociedad y comprenden derechos de paz, de desarrollo y de protección al medio ambiente, como son los derechos al desarrollo sostenible, a la paz en todas sus formas, a un medio ambiente sano, derechos de los consumidores, o la protección frente a la manipulación genética. La aparición de estos derechos se debe a la necesidad de cooperación entre grupos y naciones para afrontar problemas globales, como son los últimos acontecimientos climáticos que se producen después de décadas de indiferencia de los países líderes del mundo ante la ciencia, prueba de ello es que los modelos climáticos han advertido sobre el desastroso impacto del aumento de las temperaturas. En 2018 una exhaustiva evaluación científica ISO 14064-1:018(es) advirtió de las desastrosas consecuencias si no se evita que la temperatura media global se eleve más de 1,5°C en relación con el inicio de la era industrial.

Hasta el momento está claro que este mensaje no ha calado entre los responsables políticos y quizás tampoco en la población mundial, especialmente en el mundo desarrollado que mantiene una sensación de invulnerabilidad.


¿ Los crecientes desastres en el mundo desarrollado impactarán realmente en las acciones de los países y las empresas más influyentes del mundo para reducir sus propias emisiones de los gases que calientan al planeta?

Es de esperar que así sea, ya que no cabe duda de que los fenómenos meteorológicos extremos seguirán siendo más frecuentes y más intensos como consecuencia del calentamiento global a causa del efecto invernadero, toda vez que el problema ambiental ya está instalado en el planeta, ante el cual ya estamos en cuenta regresiva.


La gran solución sería aplicar la Racionalidad en la interacción entre la Humanidad y la Naturaleza. Sin embargo, contra toda lógica ocurre un negacionismo del cambio climático por la mayoría de los individuos que se oponen al consenso científico de que el calentamiento global es real y se debe a las actividades humanas, obedeciendo a un fenómeno del comportamiento humano que prefiere negar la realidad para evadir una verdad incómoda, rechazando aceptar una realidad evidente, empíricamente verificable, lo que es en esencia un acto irracional que retiene la validación de una experiencia o evidencia histórica, como es el caso del negacionismo del Holocausto, de la COVID-19 y del VIH/sida


“La humanidad ha declarado la guerra a la naturaleza, algo tan insensato como suicida. Las consecuencias de nuestra temeridad ya están provocando sufrimiento humano, importantes pérdidas económicas y un aceleramiento de la erosión de la vida terrestre. Poner fin a esta guerra no supone una renuncia a los logros en materia de desarrollo que tanto ha costado conseguir ni a las aspiraciones legítimas de las naciones y personas más pobres a disfrutar de un mejor nivel de vida [Digno, o de Buen Vivir]. Al contrario, hacer las paces con la naturaleza, garantizar su salud y aprovechar los beneficios-tan esenciales como infravalorados- que aporta [y] resulta fundamental para lograr un futuro próspero y sostenible para todos.”


António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, Febrero de 2021

47 vistas0 comentarios