• María Gloria Flores Peñailillo

ROL DE LA MUJER EN LA CONVENCIÓN CONSTITUYENTE.

Por: Maria Gloria Flores Peñailillo



Vibrante de emoción despertó Chile este domingo 04 de julio ante un hecho sin precedentes en nuestra historia. Ese día, el pueblo de Chile, desde su más amplio espectro político, unido todo por un fin común, comenzó a dialogar transversalmente para plasmar, en una Nueva Constitución, el Chile que todos y todas queremos, al establecer en ella el marco legal que determinará tanto nuestro presente como también nuestro futuro.


En la construcción de esta Carta Fundamental quedará de manifiesto un cambio radical hacia la transversalidad, la heterogeneidad, la diversidad en su más amplia expresión, tanto como lo es…toda la vida misma. Los Constituyentes, cual arcoíris de esperanzas, unidos en la diversidad, caminarán por un sendero común donde todos y todas avancemos….

Voces milenaria, desde sus cosmovisiones, vienen a rescatarnos del estilo de vida consumista y depredador en el que estamos inmersos, centrado en el individualismo a ultranza y la ambición sin límites que, ha olvidado la esencia de lo humano como centro ético del desarrollo económico, social, político y cultural de nuestra sociedad.


A partir de este domingo se ha dado inicio al paso fundante de esta Nueva Constitución, la escribirá la voz de los pueblos de Chile que desde todos los rincones de nuestra Patria se hicieron escuchar en las votaciones del 25 de octubre del 2020 cuando un 80% de los electores dio el Apruebo a esta Carta Magna que comienza desde ahora a nacer, tan diversa y plural como sus orígenes mismos, fraguados al tenor de los acontecimientos previos al estallido social del 19 de octubre de 2019, por lo que no es casual que, Elisa Loncón Antileo, mujer doblemente discriminada por ser mapuche y por ser mujer, haya sido electa por amplia mayoría como presidenta de la Convención Constituyente en ese día memorable cargado de simbolismos, cuando fue depositado en ella el ejercicio del liderazgo de este gran logro de la sociedad chilena que cambiará la historia de nuestro país donde, la académica del Departamento de Educación de la Universidad Católica de Chile, activista, defensora de los derechos de difusión de las lenguas originarias, encarna las principales aspiraciones y demandas de la ciudadanía ya que, la constitución del país será el principal proyecto colectivo de nuestra sociedad.


Chile debe tener una Constitución acorde a su tiempo, a su idiosincrasia, una constitución inclusiva, que sea el reflejo de sus diversidades, de sus anhelos, de su inteligencia colectiva y de sus hijos y nietos todavía no engendrados, que contemple la paridad de derechos y la igualdad de acceso a oportunidades en todos los ámbitos de la vida; una Carta Fundamental que respete la dignidad humana, que sea depositaria del sentir transversal de todo un pueblo que la hará posible, todo lo cual implica un cambio de paradigma a nivel Institucional que brota de la decisión de un pueblo soberano que en los días 25 y 26 de 0ctubre de 2020 eligió, con un contundente 80% de la votación, Aprobar la realización de la Nueva Carta Magna y dejar atrás la que al momento nos rige, dada su condición antidemocrática nacida en dictadura, que no se ajusta a los variados anhelos de la población chilena, que demanda específicamente la fundación de un nuevo Chile, plurinacional, pluricultural, con los territorios, con las mujeres que han caminado contra todas las formas de dominación y discriminación, por los derechos de la madre tierra, por los derechos del agua, por los derecho de las mujeres y hombres , de los niños/as y de las madres, como por la horizontalidad en la distribución del poder y paridad de género. Desde el retorno a la democracia, el movimiento feminista chileno había tenido una presencia intermitente en el debate sociopolítico, en torno a demandas específicas, como el divorcio, la violencia o los derechos reproductivos, con mayor o menor grado de movilización y visibilidad mediática. Antes y durante la revuelta social de octubre de 2019 se produjo una intensificación de la movilización feminista, encarnada en episodios de activismo más concentrados en el tiempo. Este activismo generó las condiciones para que la demanda por paridad política en el proceso constituyente se plasmara en una reforma constitucional, ley Nº 21.216, del 24.03.2020, transformando a Chile en el primer país en el mundo que ha garantizado un diseño de asamblea constituyente, la convención constitucional, que resguarda un estricto equilibrio entre hombres y mujeres.


Elisa Loncón Antileo como mujer ilustrada, Magister en lingüista de la Universidad Autónoma de México, Dra. en Humanidades en la Universidad de Leiden, Holanda, Dra. en Literatura de la Pontificia Universidad Católica de Chile . tiene las condiciones humanas heredadas de sus ancestros, la sororidad de sus principios por sobre las diferencias y los conocimientos requeridos para dar la mejor conducción al proceso constituyente como lidereza de nuestro pensamiento colectivo.


Nadie ha dicho que será fácil , por lo que entonces es importante resistir la tentación de soslayar las tensiones que pueden existir entre diversos problemas sociales y agendas de cambio, “subsumiéndolos bajo una rúbrica emancipatorio-utópica que todo lo hermana, pero, a la vez, todo lo aplana” (Amoros, 2000) y que diluye, de paso, sus implicancias de género.


Aunque una constitución garantiza derechos, lamentablemente en muchos países en algunas oportunidades se dan las formas de pasarlos por alto, no obstante debemos tener presente que son el marco legal para denunciar esas trasgresiones. “Si un texto constitucional garantiza una serie de derechos sociales o medioambientales, tenemos argumentos para exigirlos” señala María Eugenia Rodríguez Palop, vicepresidenta de Femm, Comité para los Derechos de las Mujeres e Igualdad de Género del Parlamento Europeo, quien emocionada y esperanzada como muchas otras juristas y constitucionalistas mira con entusiasmo que esto haya sucedido en Chile, lo que viene a ratificarnos que los ojos del mundo están puestos en este hecho inédito a nivel global, que convierte a Chile en el primer país en el mundo en darle el mismo poder político a los hombres y a las mujeres que, con el lema de “nunca más sin nosotras” sumado a la voluntad y sabiduría de todas las voces representadas, estamos en la seguridad de poder mostrar al mundo que desde el extremo sur de Sudmérica, una vida sana, respetuosa , digna y comprometida con las necesidades del otro/a, sí es posible. Al decir de H. Maturana, “Reconociendo al otro(a) como a un legítimo otro(a)” en toda la amplitud de su significación. Lo que coincide en nuestro imaginario colectivo, entre otras cosas, con el Buen Vivir, o Sumak Kawsay (quechua), Suma Qamaña (aymara), Küme Mogen (mapudungun), que expresa en plenitud la herencia histórica y milenaria de los pueblos originarios de nuestro Abya Yala : “Tierra Madura; Tierra que Florece”.

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